Reflexiones del Gym

Reflexiones del Gym I

Pues… Hará ya un mes que estoy en el Gym con monitor. Y pese a que siempre van variando últimamente parece que tengo uno fijo.

Se llama Enric, es muy majo, y siempre se acuerda de mi nombre (son esas pequeñas cosas que no te hacen sentirte tan perdida).

Tiene carácter, todo se ha de decir. Pero eso está bien, sobre todo en las situaciones como la de hoy.

Yo voy al gimnasio por dos motivos: el primero porque me luxé la rótula hace tres años; y el segundo porque desde entonces, me apalanqué más que un híbrido entre perezoso y caracol/tortuga, que además de lento, debe de tener la casa encima para “descansar”. (Risas)

En fin, que voy a fortalecer mis cuádriceps, y ya que estoy, a perder esos 10 kilos, sí 10 kilos que quiero menos. Pero porque es todo grasa, luego quiero unas piernas a lo Chun-Li. (Risas)

Y en esas que hoy ya he hecho mis 35 minutos de calentamiento/cardio/llámalo como quieras, y estoy en las máquinas. Hechas las 4 de brazos, mis series a pasito tortuga, siguiendo lo que me dicta la pantalla (sí, pese a ser un gimnasio del ayuntamiento, me quito el sombrero ante sus máquinas de ejercicios), me dirijo a las de piernas… Vaya. Tres muchachos que se nota a la legua que ejercitan los músculos, pero no el cerebro se van intercambiando… Ahora se pone uno blabla hago una serie, paro, blabla, otra serie, blabla de nuevo, risas, si porque mira que cachas estoy, mira cuanto peso levanto. Disculpad, sois de la otra sala, la de musculación, y esta es la de fitness, en la otra también tenéis las máquinas de pesas para las piernas… (al menos, pese a la dudable existencia de su cerebro, han tenido la dignidad de no convertirse en otra panda de cuerpo pollos, o cuerpos croissants y de definir su cuerpo, equilibrada e igualmente) Y, con razón voy al monitor (susurro, susurro) quiero hacer piernas (susurro, susurro) pero hay tres cavernícolas, digo muchachos, que hacen rotación y no dejan a los demás usarla. Me voy a la bici, venga, va, a ver si se van. Acabo la bici, otra vez… Ahora ya sí, ¡ME C%&O EN LA LECHE! Monitor, que voy, larilarii, fuera fortachones, hola holita queridas pesitas para mis piernecillas.

¿La moraleja?

Está muy bien que la gente vaya al gimnasio, mantenga una vida sana, etc.

Pero los que van por fardar de cuerpo, y ocupan las máquinas por hacer bulto y cacarear, os digo:

Ni me interesan vuestras conversaciones de marujas: a marujear a los tendederos; ni me interesa lo muy guapos que seáis, yo voy al gym porque me duele la pierna y lo hago por rehabilitación, para sentirme segura a la hora de hacer lo que me gusta, no para fardar de cuánto levanto o cuánto rato aguanto corriendo. Si queréis fardar, de lo primero presentaros a las competiciones de culturista, que os descalifican en menos de lo que parpadeáis, y de lo segundo participad en maratones. Los demás, quieren hacer ejercicio.

Y esta es la mejor manera de reducir a los cachas sin cerebro a polvo de pedete.

¡Ojo! No tengo nada en contra de los cachas. Siempre y cuando respeten a los demás, ya que también pagamos, y sean respetuosos con las máquinas. Porque justamente uno del trío maravilla de hoy se encargó de hacer estropear una máquina (#`Д´) !!!

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